La salud del Papa
Francisco: un alta hospitalaria que disipa rumores y anuncia sorpresas

Periodista
Luego de 38 días de internación y de manera sorpresiva, el Papa Francisco regresó al Vaticano. Fuerte medidas en Santa Marta y dudas sobre el futuro.
En una inesperada decisión médica, y cuando no había indicios de que sucediera lo que finalmente ocurrió el pasado domingo, el equipo que llevó adelante el tratamiento del Papa firmó su “alta protegida” bajo ciertas condiciones. Los médicos tratantes, Sergio Alfieri y Luigi Carbone, explicaron que era necesario tomar algunas medidas lógicas para un paciente de 88 años con sus antecedentes clínicos, que regresa a Santa Marta. “Normalmente, se trata de asistencia con oxígeno mientras lo necesite. Esta será la principal atención sanitaria que requerirá de ahora en adelante”, detallaron. Agregaron además un dato significativo: debe continuar parcialmente con terapias farmacológicas orales y guardar un importante período de reposo durante al menos dos meses. En ese lapso, muy pocas personas podrán tener contacto con él, y solo bajo estrictas medidas de protección, como el uso de barbijos y en un ambiente aséptico y seguro.
Dos meses. 60 días. Ese es el plazo que sus médicos han señalado preventivamente como período de reposo y recuperación. Francisco ya está de regreso en su residencia, pero el hecho de encontrarse “jugando de local” podría jugarle una mala pasada. Haber recibido el alta no lo exime de posibles recaídas o contagios involuntarios.
En ese sentido, los especialistas coinciden en que la extraordinaria carga de trabajo que sostenía hasta el 14 de febrero ya no será posible. Continuará trabajando, sí, pero “no podrá reincorporarse al trabajo de forma inmediata”. Por eso, su agenda se verá restringida: nada de grupos numerosos, maratones de audiencias o compromisos importantes. Y esto ocurre justo en 2025, año en que la Iglesia Católica celebra el Año Jubilar, un acontecimiento que se da cada 25 años y que convoca a millones de católicos a peregrinar a Roma para encontrarse con el Papa.
Nueva etapa
Frente a los rumores de renuncia o posible incapacidad para llevar adelante sus funciones como líder de los católicos y Jefe de Estado, Francisco se encuentra desde esta semana ante el desafío de reafirmar su liderazgo y retomar —en la medida de sus posibilidades— la agenda internacional. Quienes conocen su carácter fuerte y personalidad resiliente, saben que comienza una nueva fase de su pontificado. Por primera vez tuvo que gobernar desde el Gemelli, y ahora deberá hacerlo desde Santa Marta. Claramente, se inicia un período que despierta dudas e incógnitas, y que aún no tiene definiciones.
“No creo, no lo sé. Él querría volver, pero los médicos quieren estar al cien por ciento seguros y prefieren esperar un poco. Porque él tiene su modo de vivir, quiere entregarlo todo, y el poco tiempo que le queda lo quiere usar ‘no para curarme a mí mismo’. Y después, ¿qué pasa? Vuelve acá [al Vaticano] y no es fácil que siga los consejos”, respondió el prefecto para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Fernández, cuando le consultaron cómo se imaginaba las celebraciones de Semana Santa.
El regreso del papa Francisco abre, para algunos, una serie de interrogantes sobre el gobierno de la Iglesia. Para otros, en cambio, es un signo de esperanza y de poder. Su salida del Gemelli lo demostró: fue directamente a la Basílica de Santa María La Mayor, donde será enterrado. Es un lugar que nunca dejó de visitar para rezar a la Salus Populi Romani y agradecerle su protección tras cada uno de sus 47 viajes internacionales o al recibir el alta médica en internaciones anteriores. Esta vez no fue la excepción: con ese gesto discreto, dejó en claro quién tiene la última palabra.