Congreso
Destrozos y violencia en la marcha de los barras bravas

Periodista.
La violenta jornada terminó con 150 detenidos y 17 policías heridos. Desde el Gobierno aseguran que tienen pruebas que indicarían que los desmanes fueron "premeditados."
La habitual movilización que realizan los jubilados todos los miércoles fue opacada por parte de barras bravas, grupos de izquierda y agrupaciones políticas opositoras al gobierno de Javier Milei, con la clara intención de generar caos y violencia.
Un clima de tensión y violencia
La tensión se palpaba desde varias cuadras antes de arribar a la zona de la convocatoria. Los ruidos de disparos, sirenas, gritos y el humo de objetos incendiados presagiaban lo que se viviría al llegar. Uno de los puntos donde se registraron los momentos más críticos fue en la esquina de las avenidas Corrientes y Callao. Allí, manifestantes insultaban a las fuerzas de seguridad, mientras arrojaban cascotes de las baldosas que rompían para poder atacarlos.
Lejos de la consigna principal, que era acompañar a los jubilados en su reclamo semanal, había carteles que nombraban cuestiones relacionadas al aborto, a la OMS, al FMI. Se veían personas que flameaban la bandera de Palestina, pero pocos portaban la de Argentina.
Había jubilados, no muchos, ya que la mayoría—al sentirse usados para un fin ajeno a sus necesidades y sabiendo el riesgo que corrían al permanecer en las inmediaciones—prefirió retirarse o resguardarse en los pocos negocios que permanecían abiertos, aunque con las persianas bajas.
Newstad logró captar el momento en el que una señora agredía a un hombre venezolano, que le dijo una frase de apoyo a la policía; las palabras textuales de la mujer fueron: “¡Venezolano de mierda!”, mientras lo provocaba: “Andá, Maduro te tendría que haber matado, hijo de puta”.
Ese era el clima que se vivía: intolerancia, resentimiento, odio y, para que no falten elementos, xenofobia.
El accionar de las fuerzas de seguridad
La mayoría de las personas que se veían llevaban el rostro cubierto, con palos y lanzando de regreso las latas de gases lacrimógenos que arrojaba la policía para dispersar a los violentos.
Probablemente haya sido el operativo que contó con la mayor cantidad de fuerzas de seguridad en la historia reciente. De hecho, gracias a este despliegue y la colaboración conjunta, pudo mantenerse un relativo control sobre la situación, que podría haber terminado de la peor manera.
Ataques a la Casa Rosada
La furia llegó hasta la Casa Rosada, donde individuos le arrojaban las piedras que recordaban a los muertos en pandemia.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, posteó en X: “Atentaron contra la Casa Rosada utilizando las piedras que recordaban a los fallecidos por la pandemia. Los violentos no tienen el más mínimo respeto por nada”.
Posturas políticas ante los hechos
El posteo del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, no se hizo esperar:
“La represión que se vivió hoy fue completamente feroz, ilegal y premeditada. Una descarga de violencia sobre jubilados y ciudadanos que protestaban contra el ajuste. Lo de hoy es un atentado contra los derechos esenciales de la democracia. Mientras un fotógrafo lucha por su vida, los voceros del gobierno mienten, justifican la violencia y difunden el odio. Hay que ponerle un límite urgente a este desenfreno autoritario”.
Por otro lado, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también se refirió a los hechos que ocurrieron durante la jornada:
“Los violentos detenidos hoy muestran lo peor de la decadencia que estamos dejando en el pasado. Detuvimos un centenar de violentos piquetes, militantes de agrupaciones políticas y barras bravas, que son integrantes de organizaciones criminales que operan con total impunidad desde hace años. Con la nueva Ley Antimafia, los más de 100 detenidos enfrentan penas de hasta 20 años de prisión, la extorsión y el negocio del miedo. Vamos a desmantelar estas estructuras delictivas. En Argentina manda la ley, no los barras, ni la izquierda”.
La ministra, en una entrevista posterior, declaró:
“Lo de hoy es de una gravedad inigualable. Muchas de las personas que vinieron a esta marcha—barras, agrupaciones de izquierda, miembros de agrupaciones kirchneristas, distinta gente que se nuclea políticamente para voltear al gobierno—vinieron preparados para matar”, aseguró.
Además, aseveró que las fuerzas de seguridad que participaron del operativo para blindar el Congreso hallaron registros que indicaban que los desmanes se habían planeado con anterioridad.
“Nosotros secuestramos armas de fuego, armas blancas, todo tipo de miguelitos para pinchar las gomas de los patrulleros y motos”, relató.
Escenas de tensión en el Congreso
A propósito, Newstad fue testigo del momento en el que sobrevolaba un helicóptero sobre el Congreso de la Nación, y un individuo gritó “¡Bajá, Bullrich!, bajá, borracha!”. Todo era agresión, contra todos y contra todo.
El comunicado de Seguridad sobre los heridos
Durante el operativo, las Fuerzas Federales detuvieron a 21 hombres y 4 mujeres, mientras que la Policía de la Ciudad aprehendió a 73 hombres y 26 mujeres, dice el comunicado difundido por el Ministerio de Seguridad en X.
Como resultado de los incidentes, 26 efectivos de las Fuerzas de Seguridad y de la Policía de la Ciudad resultaron heridos y fueron trasladados a los hospitales Churruca y Argerich. Uno de ellos fue sometido a cirugía tras sufrir una herida de arma de fuego, indica.
Y finaliza: “En cuanto a los manifestantes, el SAME informó que hubo 20 heridos, algunos de los cuales fueron trasladados a los hospitales Argerich y Ramos Mejía, incluyendo a uno en grave estado”.
También fueron heridos 17 policías, uno de ellos recibió un disparo de un arma de fuego.
Definitivamente, en esta oportunidad, los manifestantes no fueron a apoyar a los jubilados. La intención quedó al descubierto: desestabilización y caos.