El campeón se iluminó en el monumental
Argentina se clasificó, goleó y gustó

Periodista.
El equipo nacional se aseguró su participación en el Mundial de Estados Unidos-México-Canadá 2026 y lo celebró con un inapelable 4 a 1 ante Brasil. Julián Alvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Giuliano Simeone anotaron para el vencedor; por su parte, Matheus Cunha había descontado para la Selección Verdeamarela.
Estaban las condiciones dadas para que el estadio Monumental sea el escenario para una enorme fiesta. Con el empate 0 a 0 entre Bolivia y Uruguay, Argentina ya se había asegurado el pasaje para el Mundial de Estados Unidos-México-Canadá 2026 y, para que alegría sea completa, restaba vencer a Brasil y cerrar a toda orquesta una espectacular doble jornada de las Eliminatorias.
“Vamos a darles una paliza”, había declarado en la previa Raphinha. Para algunos esos polémicos dichos del delantero brasileño habrán sido parte del espectáculo. De cualquier manera, Argentina le contestó en la cancha, con juego y una imponente goleada por 4 a 1.
Desde los primeros minutos el equipo albiceleste lució su credencial de campeón del mundo y bicampeón de América. A puro pase estuvieron los dirigidos por Lionel Scaloni en los primeros 45 minutos, método con el cual encontró espacios y comodidad para definir en los tres primeros goles. A los 3 minutos fue la primera conquista con un bien ubicado Julián Alvarez, quien tras una buena sucesión de toques quedó solo en el área frente a Bento y empujó el balón que pasó entre las piernas del golero brasileño.
Nueve minutos más tarde, fue otro ex River, Enzo Fernández, quien empujó el balón tras un centro a ras del césped de Nahuel Molina Lucero y posterior desvío del defensor brasileño Murillo. El control era absoluto de Argentina, pero a los 25 minutos de la etapa inicial tuvo una advertencia de que no debía relajarse; ese llamado de atención ocurrió en el gol de Brasil que se dio tras un error de Cristian “Cuti” Romero, quien al dudar y demorar un pase perdió la pelota ante la marca de Mateus Cunha, quien no perdonó y remató al palo derecho de Emiliano Martínez para poner el 1-2 y darle algo de suspenso a la noche de Núñez.
Sin embargo, ese desliz no le hizo perder la brújula al conjunto nacional, que siguió jugando a su manera contra un descolorido seleccionado Verdeamarelo, al cual no le alcanzó con la presión ejercida en el campo rival y lejos estuvo de amedrentar al rival. Argentina siguió jugando simple, a un máximo de dos toques por futbolista, demostrando que el mediocampo campeón del mundo compuesto por Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Enzo Fernández, Alexis Mac Alliter y Thiago Almada se conocía de memoria. Ese tándem fue clave para llegar al tercer gol argentino a los 35 minutos, cuando tras un despeje de la defensa visitante, apareció Almada, quien se asoció a Fernández y este último le dio una exquisita asistencia a Mac Allister, quien se paró como 9 de área y se anticipó ante la salida de Bento y definió con un buen remate a la red para poner el 3 a 1 parcial.
Al igual que en las Eliminatorias para Alemania 2006 (también en el Monumental) Argentina finalizó con tres goles en el primer tiempo contra Brasil (fue 3 a 1 final, 3 a 0 en el entretiempo con dos goles de Hernán Crespo y uno de Juan Román Riquelme para Argentina y el descuento brasileño de parte de Roberto Carlos) y parecía historia sellada, al punto que el segundo tiempo estuvo de más. Pero a la fiesta argentina le faltaba la famosa pata de lomo o pizza con cerveza que suele servir al final de un evento social; fue Giuliano Simeone quien le dio un condimento extra luego de un centro de Nicolás Tagliafico, al cual se pasó de largo a Mac Allister y el hijo del Cholo definió con un potente remate cruzado que dejó sin chances al arquero brasileño. Fue el 4 a 1 y nocaut técnico en favor de la Scalonetta, contra un Brasil que nunca hizo pie en la noche de Buenos Aires.
Este doble triunfo en los clásicos sudamericanos (Uruguay 1 a 0 y Brasil 4 a 1) tuvo un valor extra para el equipo nacional porque no contó con Lionel Messi, Lautaro Martínez y Gonzalo Montiel, entre otros ex campeones del mundo que hasta pasaron inadvertidos. Fue tan alto el rendimiento colectivo que Scaloni se queda con la tranquilidad de saber que tiene variantes, como el caso de Almada, quien asumió la responsabilidad de reemplazar al capitán.
Con la clasificación asegurada a la próxima Copa del Mundo, para Scaloni y su cuerpo técnico es una gran oportunidad de que en los próximos compromisos, con o sin Messi, de darle más minutos a muchos chicos que serán parte del recambio y hasta pueden ganarse un lugar en el próximo mundial. Nicolás Paz, Claudio Echeverri, Santiago Castro, Benjamín Domínguez son algunos casos de los que podrían ganar experiencia con la camiseta albiceleste.