La pregunta eterna
Sexo: ¿quién desea más?

Coach sexual.
Los mitos sobre la sexualidad masculina y femenina aún sobreviven. ¿Los hombres desean más que las mujeres o solo es una creencia anclada en el tiempo? La ciencia, las encuestas y la cultura actual aportan nuevas miradas sobre el tema.
Los años pasan, corren tiempos modernos, pero la creencia parece inmutable: el hombre representa la sexualidad activa, el sinfín de deseo, el alboroto hormonal y siempre está dispuesto.
Pero ¿es realmente así?
Los hombres suelen responder más a estímulos visuales y físicos. Esto activa rápidamente áreas del cerebro como el hipotálamo y la amígdala, vinculadas al deseo sexual y la excitación. Su deseo es más espontáneo y no tan condicionado por factores emocionales. En cambio, en el deseo sexual femenino influyen poderosamente factores hormonales y emocionales: durante el ciclo menstrual, los niveles de estrógeno y progesterona impactan en su intensidad, sobre todo durante la primera fase del ciclo. Las hormonas femeninas son cíclicas, lo que hace que el deseo sexual en las mujeres sea más variable, mientras que en los hombres, gracias a la testosterona, tiende a ser más constante.
Cultura, tabúes y roles cambiantes
Las diferencias en el deseo sexual entre hombres y mujeres no se deben solo a hormonas o biología, sino también a influencias culturales y sociales. Históricamente, los hombres han tenido más libertad para expresar su sexualidad abiertamente, hablar de ella sin juicios y tener más acceso a la pornografía, mientras que las mujeres han sido culturalmente más reservadas.
Pero, ¿somos honestos a la hora de hablar de sexualidad? ¿Por qué aún es un tema que se habla en voz baja y sigue siendo un tabú? ¿No deberíamos normalizarlo como parte esencial de nuestra vida?
¿Será entonces que el hombre demuestra más, encara más, o solo quedó el mito? En varias encuestas que he realizado me encuentro con la sorpresa de que las mujeres hoy encaran más, pero además se quejan de que el hombre no avanza o no concreta. ¿Será que con el nacimiento del nuevo feminismo hay un cambio de roles? ¿O simplemente las mujeres se animan más a hablar de sexualidad, a expresar sus deseos y a tomar la iniciativa?
Lo que dice la ciencia
Tras revisar más de 200 estudios, los investigadores encontraron que “los hombres reportan de forma constante una libido más alta”, señaló Julius Frankenbach, estudiante doctoral de psicología de la Universidad de Sarre, en Alemania. Los hombres piensan y fantasean con más frecuencia sobre el sexo, experimentan sentimientos sexuales con mayor regularidad y se masturban más que las mujeres. Sin embargo, entre el 24% y el 29% de las mujeres parecen tener un deseo sexual más alto que el hombre “promedio”. La sexualidad, más allá de la biología, las hormonas y las creencias, depende de muchos otros factores y es profundamente personal.
Es fundamental distinguir entre el deseo sexual, que se refiere al interés o las ganas de mantener relaciones sexuales, y la iniciativa sexual, que es la acción de comenzar o proponer un encuentro sexual. Aunque ambos conceptos están relacionados, no siempre coinciden en frecuencia o intensidad. Por ejemplo, un estudio realizado en Estados Unidos con 4.175 participantes reveló que los hombres tenían el doble de probabilidades de tomar la iniciativa en encuentros sexuales en comparación con las mujeres. Sin embargo, en las fantasías femeninas, la iniciativa sexual aumentaba hasta un 25%, lo que indica que, aunque el deseo esté presente, factores socioculturales o personales pueden inhibir la acción de iniciarlo. Esta discrepancia sugiere que, mientras el deseo puede ser similar en ambos sexos, la manifestación de la iniciativa está influenciada por normas culturales, expectativas de rol y diferencias individuales.
Las últimas encuestas revelan que hoy hay menos actividad sexual que antes, incluso menor que la de nuestros padres y abuelos, especialmente entre los más jóvenes. Las redes sociales tienen un rol relevante en esta tendencia, con sitios de citas que pocas veces concretan encuentros, quedando solo en un par de “match” y mensajes con contenido sexual, pero sin encuentros físicos. A esto se suma el estrés y la ansiedad.
El estrés libera cortisol, una hormona que reduce los niveles de testosterona, clave para el deseo sexual. La ansiedad, además, impide relajarse y disfrutar plenamente del sexo.
Cómo recuperar el deseo
Abordar la ansiedad y el estrés con un psicólogo especializado.
Realizar actividades que ayuden a relajarte y desconectar.
Ser paciente contigo mismo y con tu pareja.
Y una vez más: la tan recomendada actividad física juega un papel clave en la recuperación de la libido.
¿Es importante el deseo en nuestra vida?
Sí, el deseo sexual importa. No solo fortalece la conexión emocional y la salud física, también es una puerta hacia la intimidad, la autoestima y la libertad de ser y sentir. Sin embargo, más allá de las estadísticas y las diferencias biológicas, el deseo es una experiencia única, que no siempre encaja en fórmulas ni en viejos relatos.
Quizá la verdadera pregunta no sea quién desea más, sino cómo nos animamos hoy a desear y a decirlo en voz alta.