Conferencia Episcopal Argentina
La Iglesia renueva su compromiso con la vida en el Día del Niño por Nacer
Reflexión ante una jornada con profundo sentido humano y espiritual.
En el marco del Día de la Anunciación y del Niño por Nacer, que se celebra cada 25 de marzo, el Secretariado Nacional para el Cuidado de la Vida Naciente y la Niñez –dependiente de la Comisión Episcopal para la Vida, Laicos y Familia– difundió un mensaje en el que invita a contemplar el valor único e incondicional de toda vida humana.
La fecha, que recuerda el anuncio del ángel Gabriel a la Virgen María, se ha transformado en un símbolo para quienes promueven el respeto por la vida desde su concepción. En ese espíritu, el comunicado agradece a quienes se dedican, muchas veces en silencio, a acompañar a mujeres embarazadas en contextos de vulnerabilidad, a niños en sus primeros meses de vida y a mujeres que han atravesado la experiencia dolorosa del aborto.
Desde la Iglesia, se subraya la necesidad de una “Iglesia en salida”, cercana al dolor humano y capaz de testimoniar con gestos concretos la dignidad de cada persona, sin importar sus circunstancias. Esa cercanía —dicen— se vuelve tangible cuando se está “cuerpo a cuerpo” con la fragilidad del recién nacido, su madre y su familia.
El Día del Niño por Nacer fue instaurado oficialmente en Argentina en 1998 mediante un decreto presidencial, y desde entonces se ha convertido en una oportunidad para renovar el compromiso de cuidado integral de la vida humana. Este año, el mensaje episcopal pone especial énfasis en que una sociedad justa se construye sobre el reconocimiento del valor de cada vida, y llama a seguir promoviendo una cultura del cuidado, la ternura y el acompañamiento.