Erotismo
El motor del deseo está en el cerebro

Coach sexual.
El erotismo nace en la mente y se expande a los sentidos. Explorar el deseo a través de la imaginación, los estímulos sensoriales y el autoconocimiento es la clave para mantener viva su energía.
¿Qué es el erotismo?
El erotismo es la provocación del deseo sensual a través de la imaginación, la fantasía y la estimulación sensorial. Como decía Georges Bataille, "el erotismo es la aprobación de la vida hasta en la muerte", una fuerza que trasciende lo físico para anidar en lo más profundo de nuestra psique.
Activar los cinco sentidos convierte al cuerpo en un territorio erótico.
¿Cómo nos erotizamos?
El deseo no es solo físico, sino emocional y mental. Cada persona es única y tiene un abanico de posibilidades para explorar en el autoconocimiento. Conectar con uno mismo es el desafío.
Los estímulos sensoriales son fundamentales:
- La vista: Rodearse de ambientes agradables, jugar con la luz, los colores y los reflejos.
- El tacto: Las texturas pueden ser un despertar sensorial, desde una sábana de seda hasta una piel recién humectada.
- El olfato: Aromas como la vainilla, el chocolate o la canela pueden avivar el deseo. El uso de velas, aceites o perfumes también.
- El oído: La música, los susurros, los sonidos del placer… No limitar los suspiros ni las respiraciones entrecortadas; el deseo también es sonoro.
- El gusto: Sabores intensos, frutas frescas, vino, chocolate… Jugar con lo que comés y cómo lo compartís.
La imaginación, un afrodisíaco infalible
La lectura erótica es un estímulo poderoso. Al no haber imágenes, la mente las recrea, dando vida a escenas, personajes y situaciones que potencian el deseo. Como decía Anaïs Nin, "el erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía". Las fantasías son el combustible del erotismo.
El espejo es otro gran aliado. Recorrer con la mirada el propio cuerpo al desnudo sin juicios ni pudores es una herramienta valiosa para encender la imaginación y el deseo.
Los juguetes eróticos pueden ampliar las posibilidades del placer, sumando nuevas sensaciones a la exploración personal o en pareja. La lencería, más allá de ser una prenda, puede convertirse en una aliada para el juego y la sensualidad, fortaleciendo el amor propio.
Lecturas para estimular el erotismo
Incorporar la literatura erótica puede ser una excelente manera de despertar la imaginación y el deseo. Dos títulos recomendados son:
- "Delta de Venus" de Anaïs Nin: Una exquisita colección de relatos donde la sensualidad, la fantasía y la sofisticación se combinan con una prosa envolvente.
- "Historia de O" de Pauline Réage: Un clásico del erotismo que explora el deseo, la entrega y la intensidad emocional en el placer.
La sexualidad es exploración, juego y conocimiento. La clave está en ser uno mismo. Mantener vivo el erotismo interior hará que se refleje en el exterior.