Visibilización global y compromiso local
Del Obelisco a Wembley: una semana para hablar y mirar el autismo de frente
Actos y hechos del 2 al 8 en distintas partes del mundo en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. En Argentina, monumentos iluminados, festivales, charlas y eventos deportivos buscan exponer y empatizar una condición que cada vez afecta a más familias.
Cada 2 de abril, desde hace quince años, el mundo pone la lupa sobre una de las condiciones más complejas y subrepresentadas del presente: el Trastorno del Espectro Autista (TEA). En esta Semana Azul, que abarcó del 2 al 8 de abril, decenas de países activaron campañas de concientización, iluminaron sus monumentos más emblemáticos y convocaron a la sociedad a una conversación urgente: cómo lograr inclusión real para las personas con autismo y sus familias.
Argentina no se quedó atrás a través del trabajo de once ONG´S y los principales impulsores de la movida. En Capital Federal y otras ciudades, la agenda se llenó de actividades organizadas por familias, asociaciones civiles y organismos públicos. Desde hace años, organizaciones como TGD Padres TEA, TEActiva y APAdeA sostienen una lucha silenciosa pero firme: que el autismo no sea un tema de nicho ni una carga familiar, sino una causa colectiva. Esta semana, esa causa tomó visibilidad y se instaló con fuerza en la agenda pública.
Uno de los momentos más significativos ocurrió el martes pasado en el Auditorio de la Cámara de Diputados de la Nación, donde se desarrolló la jornada “Miradas que sienten”, organizada por TEActiva. Participaron médicos, docentes, familias, periodistas, legisladores y referentes sociales. Entre ellos, se destacó el testimonio del arquero de Independiente, Rodrigo Rey, quien emocionó a todos al compartir su historia personal vinculada al TEA: “En casa convivimos con el autismo desde hace años, y sabemos lo que cuesta. Pero también sabemos lo que vale. Por eso estoy acá, para ponerle voz a muchos que todavía no son escuchados”.
El presidente de TEActiva, Paulo Morales, fue categórico: “El diagnóstico de autismo aumentó un 300% en la última década. Eso no significa que haya más autismo, sino que recién ahora estamos empezando a mirar lo que siempre estuvo ahí. Y lo más grave es que aún hay miles de chicos que no están diagnosticados a tiempo, y eso los deja fuera del sistema escolar, terapéutico y social”.
Durante toda la semana, distintas actividades marcaron el pulso de esta campaña. El martes se realizó un acto central en la Plaza del Vaticano, junto al Teatro Colón, con juegos, espectáculos y actividades para toda la familia. Más tarde, en el Templo Libertad, APAdeA organizó una vigilia íntima, de recogimiento y reflexión. Entre el jueves y el viernes, el fútbol argentino también se sumó a la causa, con mensajes en los partidos de primera división. Y este sábado por la mañana, el Planetario porteño será sede del festival “Autismo sin límites”, con shows musicales y propuestas inclusivas para todas las edades.
En paralelo, el mundo se tiñó de azul. El Empire State, el Cristo Redentor, la Ópera de Sídney, el Puente de Londres, la Torre CN de Toronto, entre tantos otros íconos urbanos, se iluminaron como parte de la campaña “Light It Up Blue”, impulsada por Autism Speaks. En varios países se organizaron maratones solidarias, capacitaciones docentes, campañas en redes sociales y actividades comunitarias para instalar el tema.
Desde Newstad acompañamos esta semana con la convicción de que hablar de autismo no es un acto simbólico, sino una urgencia concreta. Porque detrás de cada número hay una historia, una familia, un niño que necesita ser mirado, comprendido, acompañado. No alcanza con la concientización anual: hace falta un compromiso sostenido del sistema de salud, de la educación, de los medios, de toda la sociedad.
El cierre del evento en el Congreso lo dijo todo. Una madre tomó el micrófono, emocionada, y dijo: “Nosotros no pedimos caridad. Pedimos que nuestros hijos sean vistos. Que los entiendan. Que los acepten. Porque cuando alguien mira bien a un niño con autismo, no ve un problema: ve una oportunidad. Y eso puede cambiar una vida”.
En Newstad, creemos que esa mirada, más profunda, más humana, es el verdadero desafío. Porque lo que no se nombra, no existe. Y el autismo necesita existir para ser comprendido, para ser abrazado, y para que cada niño con TEA pueda crecer con dignidad.