Cambios de gabinete
Waldo Wolff: halcón candidato de un partido cansado en un distrito en crisis

Periodista y Director de Newstad
Purga dentro de Seguridad desde la época de Diego Santilli. Cambios urgentes y una interna con Diego Kravetz que debilitó al gobierno. Waldo Wolff a todo o nada y LLA en veremos.
Waldo Wolff sabía que su silla era un bien escaso, deseado y fusible. No le interesaba ser ministro cuatro años, sí le había prometido al jefe de Gobierno ordenar cajas, grifos y fuentes de distintos pelajes y gestiones para darle a Seguridad un estilo de transparencia y tolerancia cero que logró antes de irse. Antes despejó el área con Diego Kravetz eyectado, y con él, algunos lastres que databan de la época de Diego Santilli en la cartera. Waldo Wolff cambia de rol, hay quienes creen que es el upgrade que necesitan los que después gobiernan.
Jorge Macri ya no tiene a partir de hoy al ministro que salva la ropa, desinfecta y limpia del gabinete, un equipo endeble y alicaído por una premisa básica que se respira: la inercia del desgaste de la marca PRO se siente, y en los zapatos de Macri aún más. El alcalde nunca terminó de delinear su perfil, y ahora depende de un ex miembro del Gabinete para dar pelea y evitar lo que será una primer histórica derrota del partido más exitoso de la historia moderna del distrito. La comunicación no verbal de Macri no es la de un dirigente feliz en un distrito ni con sus votantes.
En Uspallata buscan recetas de seppuku o Hara-kiri para entender cómo tienen una situación de tensión con el único ministro que les genera imagen positiva dentro del gabinete. Los trackeos que hacen habitualmente les certifican que necesitan a Waldo Wolff para no perder en dos meses. Macri fortalece el gasto en comunicación, con la sumada de una consultora vinculada al ministro sin cartera Fernando De Andreis y la vuelta del ex comunicador de Horacio Rodríguez Larreta, Federico Di Benedetto. También está el catalán González Rubí que fue artífice de la campaña sucia en contra de Javier Milei con Sergio Massa.
Así, sólo queda suponer que Jorge Macri no quiere mejorar la relación con el Presidente ni una parte del PRO. ¿Alguien de los muchos asesores que lo rodean la habrá comentado al jefe de Gobierno que en la psicología de Javier Milei, el que contrata a Rubí, está muerto? El PRO logró ser paradigma de la comunicación más disruptiva y ganadora, pero también la más torpe, cara e ineficiente al mismo tiempo.
Waldo Wolff se va con la tranquilidad de haber hablado con Mauricio Macri y tener su apoyo, por otro lado su amistad con Javier Milei lo libera de cualquier compromiso futuro: sabe que no es él quien puede quedar fuera del ecosistema porteño en dos años. Los violetas lo invitaron hasta el hartazgo a sumarse a las Fuerzas del Cielo, pero el olfato del ex diputado le permitió no recibir ponderaciones de Pilar Ramírez, quien intentó convocarlo sin éxito cuando recién dejaba el peronismo de Mariano Recalde para sumarse a algunas reuniones privadas con Karina Milei. Daños colaterales de una revolución embrionaria.
Así entonces, Waldo Wolff será candidato a legislador porteño, poniéndose al hombro una campaña sucia y desleal, con Diego Kravetz del otro lado como dos de la inteligencia nacional. Kravetz se fue por la puerta chica de Ciudad, con cámaras que lo filmaron pegándole a chicos detenidos en operativos, una actitud que lo desnudó frente a la política y a las fuerzas. No son buenas las anécdotas sobre el ahora libertario durante allanamientos con gritos, piñas y un estado de exaltación difícil de lograr.
Kravetz logró hacerse de la confianza para representar las ideas de Néstor Kirchner, Sergio Massa, Jorge Telerman, Mauricio Macri y ahora de Javier Milei, tal vez sea su hora.
El nivel de sangre desperdigada será equivalente al que desee el gobierno nacional y el fuego amigo del equipo de Jorge Macri. Parte de la salida de Waldo Wolff es por una falta o crisis de liderazgo que dejó a la deriva muchas veces a la gestión. Los presos escapados, casi siempre concatenados con alguna acción política, fueron parte de la incapacidad de explicar el tema por parte de alcalde porteño, a sabiendas que el 101% de la responsabilidad es de Patricia Bullrich.
Patricia Bullrich ya se pintó la cara de violeta para intentar ser la sucesora de Jorge Macri y gobernar la ciudad, algo que no pudo a través del Peronismo, la Alianza, el ARI y el PRO. Tal vez sea ésta su oportunidad de arribar al poder porteño desde las huestes libertarias, será una decisión personal basada en su capacidad de transmitir lealtad e idoneidad a Javier Milei.
La Ciudad será el campo de batalla que eligió Javier Milei para instalar su partido nacional. Su hermana será fronting de una campaña que no será menos oscura que una interna del PJ formoseño o la del gremio de gastronómicos. Habrá amenazas, boicots a actos, violencia en los paradores y actos de los espacios políticos, habrá lodo político, ese que vino Milei a desterrar.
Mañana empieza el año electoral hasta el 18 de mayo. Jorge Macri entonces perdió el que resolvía el tema más sensible para los porteños con baja en todos los parámetros de delito y homicidio, ahora tiene un candidato fuerte, pero que no se sintió respaldado muchas veces. Trabajará entonces Wolff para el PRO a pesar de haber puesto la cara para sentir los dedos llenársela más de una vez. Es Wolff, en modo candidato, contundente y con autonomía, o será entonces la primera y final derrota del partido que fundó un cuarto de siglo atrás Mauricio Macri.
El PRO sigue representando los valores, formas y anhelos de una parte mayoritaria de la Argentina. Tal vez sea la hora de volver a pensar en grande, abandonar los micro deseos y permitir que en vez de desdibujarse para no enamorar, se busque la conexión desde lo genuino.