Reclamos en el Congreso
Rebelión en Diputados: bronca con Menem por el presentismo y bajas paritarias
El nuevo régimen de presencialidad obligatoria generó tensión entre los empleados legislativos, que acusan a la conducción de ignorar sus reclamos salariales y avanzar con medidas que afectan el funcionamiento del cuerpo.
La Cámara de Diputados comenzó el año con la implementación de un régimen que establece siete horas diarias de presencialidad efectiva para los empleados legislativos, con obligación de compensar ausencias en el mismo día o semana. La resolución busca ordenar la actividad interna y mejorar el control del cumplimiento laboral.
La medida se da en un contexto de revisión salarial y negociación paritaria, mientras sectores del personal expresan disconformidad por el impacto de la inflación. Según estimaciones internas, los sueldos habrían perdido alrededor del 65 % de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023. También se ha cuestionado la aplicación del control biométrico, herramienta implementada para transparentar la asistencia y el tiempo de trabajo.
Frente a este panorama, las condiciones laborales siguen en debate mientras se espera el cierre del acuerdo paritario previsto para abril.