Panorama político
Milei va por la Ciudad y el PRO lo espera en su momento más duro

Periodista y Director de Newstad
El PRO espera una campaña con operaciones y mensajes duros. Jorge Macri sale a la cancha con Mauricio Macri como líder.
Karina Milei le avisó hace quince días a Manuel Adorni que su nueva misión es apenas compleja dentro de LLA: achicar, domar, destronar, destruir o dañar, lo que se pueda, al PRO en la Ciudad. Adorni lo celebró con algún grado de amargor, prefería no competir y sostener la doma habitual en la conferencia de prensa donde disfruta evidenciar la errática progresía periodistica con soltura.
Sabe ahora que el PRO lo espera mostrando los dientes, no tan afilados, no tan blancos, no tan unidos, con algunos faltantes, pero con capacidad de daño y una historia que lo asiste a la hora de soñar con ganar. Es el macrismo la marca política más exitosa de la historia del distrito, y el liberalismo deberá demostrar que el culto a la personalidad tiene un límite, que es lograr que un embajador de las ideas liberales tenga un porcentaje de votos similar al de Javier Milei en el país.
El PRO sabe que se esperan días movidos, álgidos y esencialmente duros y llenos de lodo. Los liberales van a jugar fuerte, en blanco lo harán con un discurso duro pero dentro de los límites del buen gusto, en negro, en esa deep web que son hoy las redes sociales, el límite por ahora no se conoce, y están dispuestos a publicar lo que haga falta para hacer pie y salir primeros.
Los cucos del PRO son variados, con distintos pelajes, super poderes y capaces de asustarlos sin pausa en toda la noche electoral. Primero que nada, el cuco que más los aterra es el ex jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta. La aceptación de la gestión de Jorge Macri no es alta, y lo que hizo el ex alcalde fue brillante en términos persuasivos de campaña: clipear doscientos testimonios de vecinos gritando que extrañan su gestión y que tiene que volver. De ahí su “Volvamos Buenos Aires”.
Horacio Rodriguez Larreta hace el camino a la inversa. Ahora sufre el bullying de buena parte del sistema de medios que lo ningunea cuando hace veinte meses lo presentaban casi como Presidente en los hechos. Ahora, esos mismos lo dan como un jugador menor sabiendo que puede perfectamente lograr diez puntos y ser opción para jefatura de gobierno o presidente en dos años. Lo saben todos, también los liberales, pero con la tranquilidad de que sus lagunas no se mezclan y casi ningún pez de la laguna larretista se sentiría cómodo en agua de Karina Milei.
El PRO sabe que los pescados que saltan de su laguna van directamente a la del ex alcalde, que en la casona de Barrio Parque recibe empresarios que piden no ser identificados. El círculo rojo quería que sea presidente, pero como siempre el círculo rojo, cree que entiende mejor la política de lo que realmente entiende. Apostaron y una vez más, perdieron. De hecho eran Sergio Massa y Horacio Rodriguez Larreta los hombres de los hombres de traje, un olfato difícilmente menos acertado.
Jorge Macri tiene buenos números, en Uspallata el optimismo está intacto, están seguros que van a poder salir primeros a pesar de la división de Juntos por el Cambio y la candidatura de Silvia Lospenato, una dirigente de peso pero absolutamente ignota en la arena porteña. Viene de militar, caminar y representar a Buenos Aires de la mano de Cristian Ritondo, ahora recibido por las huestes del cielo. No así Diego Santilli, quien sigue en sala de espera que se levante el cepo a su entrada. Ni Javier Milei, ni muchísimo menos Mauricio Macri quieren que Santilli entre ala posibilidad de candidatearse por la unidad.
El caso de Diego Santilli es parajodal: en 2021 casi pierde la interna con Facundo Manes y lo reconoció en el ámbito privado. “Si votábamos en dos domingos perdíamos”, reconoció ese domingo en el búnker. Dos años después perdió la interna con Néstor Grindetti y quedó afuéra de toda discusión, pero con el agregado del rencor calabrés de Mauricio Macri, quien no le confía nada y cree que siempre conspiro contra su crecimiento, tanto él como su ex mujer Nancy Pazos, quien quedó haciendo massismo post mortem en los medios que esperan que entren los cheques publicitarios de Cuenta DNI para pagar los sueldos.
La Ciudad será el foco de todo, pero la madre de las batallas también exaspera a más de uno. Axel Kicillof está atravesado por la frecuente perversión de Cristina Kirchner: a los invitados a cenar les dice que Axel es como un hijo, y acto seguido el hijo de sangre de Kirchner sigue destruyendo puentes a la velocidad propia de un destructor profesional. “Le vamos a armar listas paralelas hasta en las sociedades de fomento de Miramar”, resumió un peronista que cree que hay que militar con aguante, pero siempre destruyendo al gobernador.
Buenos Aires arde, los liberales tienen a José Luis Espert como figura principal, quien ve a Diego Santilli como posible aspirante a arruinar sus sueños, algo que ya hablo con Javier Milei y que no va a pasar. El economista es hoy la mejor espada discursiva del Gobierno, mezcla academia con una dosis justa de barrabrava de zona norte, lo que le permite ganar debates sesudos y “pararse de manos” cuando hace falta.
Esto recién empieza, pero el 18 de mayo se van a despejar algunas dudas: una es si la Argentina realmente se volcó hacia un proyecto nacional, liberal, de derecha y anti estado o no. La segunda, es si el culto a la personalidad tiene límites. El tercero, es si el PRO está dispuesto a renovarse, entender el cambio época y cambiar, o pasar a ser una fuerza localista y de centro, que es lo que va a pasar si Leandro Santoro, el malo, logra salir primero, algo que puede pasar.
El Leandro Santoro bueno es hermano de Yamil, el vivo, quien armó una lista con nombres, colores, logos y cuestiones que confunden a más de uno. Se viene un trimestre para el recuerdo, lleno de vivezas, flaquezas y como siempre en Argentina cuando se habla de política, miserias y mezquindades con el ego a flor de piel.