Prohibido olvidar
Malvinizar el legado: una historia de sobrevivencia, vino y memoria

Sommelier.
La historia de Roberto Romero es una de valentía y resistencia. El mendocino excombatiente de la guerra de Malvinas, sobreviviente del ARA General Belgrano, hoy es dueño de su propia bodega, donde su pasión por el vino se mezcla con el compromiso de recordar. Con su proyecto familiar que produce vinos excepcionales, asegura que la memoria de los caídos y de todos los héroes de la guerra sigue viva en cada copa.
¿Qué tienen en común la guerra de Malvinas, Roberto “El Náufrago” Romero y el vino?
La respuesta es más profunda de lo que podría parecer. En un primer lugar, tal vez uno no imagine la relación entre un excombatiente de Malvinas, un hombre que sobrevivió al hundimiento del ARA General Belgrano, y una bodega que produce vinos. Sin embargo, la conexión es mucho más que una simple coincidencia. Es una historia de lucha, de memoria, de familia y de homenaje.
Roberto Romero nació en Tunuyán, Mendoza y su fascinación por los barcos lo llevó a ingresar a la Armada Argentina. En pleno auge de su formación militar, el suboficial no imaginaba que sería parte de uno de los episodios más oscuros de la historia argentina: la guerra de Malvinas. El 2 de abril de 1982, las Islas Malvinas fueron tomadas por las fuerzas argentinas, y el 1 de mayo, anunciaban contacto con el enemigo. Sin embargo, fue el 2 de mayo, a las 16:00 horas, cuando el ARA General Belgrano fue torpedeado y hundido por un submarino nuclear británico HMS Conqueror, un acto que, según muchos, fue un crimen de guerra al producirse fuera de la zona de exclusión.
Roberto estaba en cubierta cuando el torpedo impactó el barco. El sonido, la conmoción, y el caos que siguió son indescriptibles, pero él no olvida un detalle: el fuego, el humo y el agua helada que lo rodeaban tras el impacto y producto de la onda expansiva, lo dejaron desmayado durante unos 25 minutos. Cuando pudo volver retomar la conciencia, la orden era abandonar el barco. En ese momento, no sabía si saldría vivo. El protocolo le asignaba una balsa, pero al llegar, la encontró llena. El cabo Gorosito le ordenó buscar otra, y al preguntar, con miedo y algo desorientado, “¿me van a dejar acá y se van a ir sin mí?”, recibió una respuesta que lo salvó: la balsa original, con 23 hombres a bordo, se hundió con todos ellos. Roberto fue uno de los pocos que sobrevivió, a la deriva en el turbulento y congelado mar durante 33 horas.
"Si sobreviví debe ser porque tengo que alzar la voz en honor a todos mis compañeros", comenta orgullosamente.
Entre olas de hasta 12 metros y aguas gélidas del Atlántico Sur, se alimentaba de un gel de chocolate, turrón de azúcar y el agua del sachet, que más parecía cloro que bebida. La situación era nauseabunda, pero era la única forma de mantenerse con vida. Al final, fue rescatado y llevado al continente, y aunque no lo sabía aún, en su corazón ya había nacido el compromiso de mantener viva la memoria de los caídos y de su experiencia.
“Una de las razones de poder recomponerme y volver a empezar es que soy una persona muy positiva y activa".
“Estuvimos 16 años silenciados y ocultos para muchos gobiernos de turno y tuvimos que agruparnos entre nosotros para exigir nuestros derechos. Para muchos éramos los loquitos de la guerra”.
La situación parece haber cambiado un poco pero todavía quedan cosas por mejorar, como por ejemplo seguir optimizando la calidad de salud de los veteranos y sus familias para una mejor atención.
Como buen mendocino
“El vino es un cable a tierra en mi vida, es un refugio y cuando voy a la bodega y estoy entre las barricas probando los caldos me siento en paz”
Hoy, ese compromiso se traduce en su bodega, “Bodega El Náufrago”, un homenaje tanto a los compañeros caídos como a su propia historia de vida. "Malvinizar" es su lema, un término que él mismo ha acogido para referirse a la necesidad de recordar, honrar y educar sobre lo que ocurrió en Malvinas. La bodega nació con una barrica, y ahora cuenta con 22, produciendo vinos de alta calidad y con una capacidad de 20.000 litros. Más allá del negocio, la bodega tiene un fin profundo: rendir homenaje a aquellos que lucharon y murieron por la patria.
La relación de Roberto con el vino no es solo un emprendimiento, sino una forma de compartir y rendir tributo. Para él, el vino es símbolo de amistad, de buenos momentos. Lo disfruta especialmente con su esposa, en tardes y noches acompañadas de comida y buena música. Su cepa favorita es la Malbec, la más representativa de su Mendoza querida, que elaboran junto otras variedades como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc e incluso llegó a elaborar un Torrontés, sosteniendo que es un desafío para cualquier bodeguero.
A lo largo de los años, Roberto se ha dedicado a transmitir su historia. No solo a través de su vino, sino también mediante charlas y conferencias, especialmente dirigidas a los jóvenes. “La educación en los jóvenes es clave. No puede ser que no se hable de Malvinas en las escuelas”, expresa algo furioso y convencido de que la memoria histórica debe estar en la agenda de cada gobierno.
A pesar de los acontecimientos del camino, el futuro de la bodega es prometedor. “Todo aquel que prueba nuestro vino nos retorna una excelente devolución”. Roberto se imagina un futuro en donde sus hijos y nietos continúen el legado, tanto el de la producción de vinos como el de mantener viva la memoria de la guerra. Más adelante, también se ha propuesto abrir nuevos mercados internacionales, como Perú, que su apoyo a Argentina en la guerra fue un acto de hermandad y valentía.
"Yo llevo siempre un vino debajo del brazo cuando viajo, y me gusta compartirlo. Eso también es parte de nuestro legado. No solo el vino, sino la memoria, el ‘prohibido olvidar’", dice con una mirada que no deja lugar a dudas. “A través de la palabra vamos a recuperar Malvinas”.
Roberto “El Náufrago” Romero, es más que un sobreviviente de la guerra de Malvinas. Es un hombre que encontró en el vino un proyecto de vida como forma de sanar, de honrar a sus compañeros caídos y de educar a las nuevas generaciones sobre lo que fue ese conflicto, sobre la necesidad de recordar, de “Malvinizar” la historia para que nunca se repita.
Los verdaderos héroes no se olvidan…
Para conseguir los vinos por venta directa y algunos merchandasing pueden comunicarse a través de su cuenta de Instagram @bodegaelnaufrago