PANORAMA POLITICO
Macri pone al PRO a prueba: un Conurbano liberal con Milei o desaparecer

Periodista y Director de Newstad
El PRO pierde dirigentes bonaerenses mientras Javier Milei avanza sin pausa con Sebastian Pareja. El factor Matanza y el desafío de complementar propios y ajenos para gobernar en 2027. Gianni, Rocco y Varela, botones de muestra de un Conurbano liberal. Santilli y Ritondo, en la lupa.
Mauricio Macri es el dirigente político de mayor éxito electoral de la historia moderna, creó un partido, ganó durante casi veinte años elecciones en todo el país, oxigenó un sistema binario que ya estaba fatigado y se nutrió de lo que él creía mejor del PJ y la UCR para dotar de virilidad a un espacio embrionario y poco pasional como lo era el PRO en 2003. Casi un cuarto de siglo después lo pone a Macri en el desafío de volver a ser renovación y cambio con transparencia y buenas costumbres, o pasar a la historia como el espacio que quiso pero no pudo cambiar la Argentina. Los libros de teoría política, ya vueltos ceniza desde que Javier Milei prometió y cumplió prácticamente todo lo dicho en campaña, amenaza una forma de hacer política.
Cualquier dirigente con honestidad intelectual sabe que si la Libertad Avanza, es porque antes existió Cambiemos, nada hubiera habido sin esa revolución a medias y con pretensiones que no se tradujeron en políticas públicas que fue luego Juntos por el Cambio. Mauricio Macri fue protagonista de las mejores y de las otras decisiones que hicieron que hoy en un roll playing difícil de digerir, el tiburón amarillo haya mutado rápido a una rémora díscola e irreverente, por momentos envidiosa, del nuevo tiburón violeta.
Javier Milei encarna entonces su desembarco en la indómita y secuestrada Buenos Aires, donde la criminalidad y el narcotráfico maridan con la policía bonaerense, desnudada por la baja del delito porteño, donde los sueldos de los policías casi duplican los de los vecinos y las herramientas de trabajo son un lujo. Milei sabe que el sueño liberal en Buenos Aires sólo es posible con los duros del PRO, pero el debate es si será sobre la mesa o por debajo, como suelen llevarse a cabo estas maniobras. La pregunta es, si Waldo Wolff puede bajar el delito de la Ciudad, ¿por qué Axel Kicillof sólo incrementa la violencia y baja el decomiso de armas?
Cristian Ritondo sabe que siempre que la lupa se pose sobre su patrimonio, el de su esposa o familiares, su futuro político tambalea. Su amigo y compañero de andanzas noventistas, Diego Santilli, atraviesa el mismo malestar. Vetado por Mauricio Macri y sin el visto bueno de Javier Milei pero esencialmente de Santiago Caputo, el larretista Santilli intenta en vano pintarse de violeta, pero nadie le cree. La confianza y la credibilidad, algunos de los talones de Aquiles de quien apostó por el kirchnerismo en 2002 y recibió el veto de Alberto Fernández, para convertirse en la pata peronista del PRO y uno de los grandes administradores del financiamiento de la política porteña.
El caso de Cristian Ritondo es distinto, se supo ganar la confianza de Mauricio Macri y se tornó el vaso comunicante con los violetas, algo que le dio sobrevida tras el histórico fracaso de Juntos por el Cambio de 2023, en parte, responsabilidad de un juego de equilibrio que ideó Mauricio Macri subestimando la falta de idoneidad de Sergio Massa para romper la economía y consagrar al anti sistema como mejor opción. Así entonces, Ritondo es hoy quien puede seguir planteando las necesidades de un despacho al otro, sin que le recuerden que lo publicado sobre los edificios en Capital Federal, es apenas el borde de la punta del iceberg que incluyen licitaciones con Motorola, contrucciones en Pinamar y un importante y versátil desafío de Real State en las playas del caribe americano.
Mauricio Macri habló con los dirigentes del PRO históricos en Buenos Aires, la conclusión es unánime: o acuerdan con los violetas o desaparecen, esencialmente. Sebastian Parejas cree que hay algunos distritos donde si acuerdan con los amarillos, pueden ganar intendencias en 2027. Merlo es un caso, La Matanza es otro, Tres de Febrero se suma a la lista. Es ahí donde Eduardo Varela, Leila Gianni y el elegido por Valenzuela, esencialmente Rodrigo Rocco Aybar, pueden encarar proyectos liberales para demostrar que el Conurbano puede no ser peronista, e incluso puede ser seguro y rentable.
Eduardo Varela fue candidato en Merlo, Javier Milei no quiso hacer un arreglo con el PRO, sino estarían gobernando, fue una discusión que tuvo este periodista con el Presidente en off y cuyo contenido no se puede revelar. Esa rigidez de Javier Milei costó una intendencia, y hoy puede permitirle ganar un distrito populoso y rico pero corrompido, donde Gustavo Menéndez impone su impronta hace tres gestiones.
Buenos Aires será entonces esencialmente una prueba al ego de Mauricio Macri. Si logra condensar su construcción por alicaída que esté, en las huestes violetas, habrá un gobernador afín pero no propio en 2027 en Buenos Aires. Si reedita el sistema de 2023 dividendo internas para que con estilos salvajes se resten votos sostenidamente, se comprobará que en realidad, todo fue pergeñado desde una unidad básica para ver como, una vez más, la oposición trabaja para que el Peronismo gobierne Buenos Aires.
La Ciudad es un mundo aparte. Jorge Macri no se anima a endurecer y ser el nuevo Rudolph Guliani, mientras los violetas apuestan y crecen. Será Ramiro Marra o Pilar Alvarez, un tapado un cuadro, pero en 2027 los liberales van a buscar sacar a Macri. La mala política de tránsito, combinado con un nivel de basura histórico terminaron por atar el futuro de Jorge Macri a la tolerancia cero en Seguridad. Entender y adaptarse, o desaparecer, ésa es su cuestión.