Elecciones porteñas
Rezos a San Mauricio: el PRO vs resto del mundo y la vuelta de Larreta

Periodista y Director de Newstad
El PRO sale a evitar su primera derrota con liberales, peronistas y radicales enfrente. Marra y Rodriguez Larreta crecen
- Tenés que jugar.
- Ni loco, no es mi momento. Estoy para sumar siempre, pero no para jugar yo.
Mauricio Macri se lo confirmó a un amigo de toda la vida la semana pasada, y lo sostiene, no va a pasar. No va a ser candidato y la Ciudad, en especial el PRO, deberá mirar el partido desde afuera, algo que no le gusta pero no tiene alternativa. Su ex socio y heredero, Horacio Rodriguez Larreta, enfrentará su marca, y su primo, será el embajador que pondrá la pelota y el estadio para el partido más difícil de la vida política de partido amarillo.
Todas las red flag le avisaron que esto iba a pasar, pero el entornismo siempre fue infalible en el PRO y esta vez la inercia negativa de la marca lo jodió. Y bien jodido. Jorge Macri tiene un desafío enorme y ayer a la tarde muchos candidatos hablaron con Newstad y uno mostró números privados de encuestas: el oficialismo porteño puede salir tercero cómodo. Algo inédito en casi veinte años de vida, desde que Mauricio Macri con Fernando Viola, Andrés Ibarra y algunos leales más empezaron a hociquear la política para después domarla, revolucionarla y llegar a la presidencia.
Nadie va a superar los 30 puntos, eso lo saben todos. El PRO ahora está haciendo timbreo, pero sin alternancia de domicilio, están todos en el domicilio de Waldo Wolff repreguntando si se encuentra el ex ministro de Seguridad. Quien renunció en privado y lo echaron a través de los medios, algo que quedará en ese tintero que la política nunca olvida. El Gobierno nacional logró imponer a Manuel Adorni, quien cultiva el arte de la resiliencia estoica y logró sostener los deseos de Javier y Karina Milei, pero sin romper lanzas con Santiago Caputo.
El circo ya parecía letal. Para peor, con los enanos ya midiendo dos metros, Jorge Macri se enteró días atrás que Lilia Lemoine tiene --y está chequeado que es así-- fotos que no van de la mano del buen proceder en tiempos electorales al menos. Así el jefe de gobierno porteño habló con Newstad y su prensa también con metáforas de la falta de forestación en el bosque, y dieron por terminado el tema, aseguran que todo es un mito de la diputada liberal y que si hay algo y se exhibe, habrá novedades judiciales.
Jorge Macri hace todo bien, pero a su estilo. Hace todo bien pero tarde, muy tarde, lo que viene después de tarde. Plantea que hay que “dejarse de joder” con los trapitos y delincuentes una vez que se sacó de encima el único ministro que dotaba de prestigio un gabinete alicaído y ausente. Logró que después de la mala campaña presidencial de 2023, Horacio Rodriguez Larreta vuelva a la arena y con chances de lograr sus objetivos. Los liberales se armaron y van por todo, el panoposicionismo de Leandro Santoro, ese radical alfonsinista devenido en cristinista pasional y ahora peronista de los de siempre, mide muy bien y lo saben.
Algunas consideraciones que no censó el PRO y son graves: el catalán Gutierrez Rubí, enorme derrotado del 2023, fue parte de los que cranearon la campaña sucia contra Javier Milei. Para un Milei, contratar a Rubí, es romper lanzas. No lo vieron o no entienden cómo piensa Milei. Otro caso: Federico Di Benedetto viene de llevar a cabo la floja campaña en términos de resultados de Horacio Rodriguez Larreta y su nombre quedó en medio del tembladeral, ahora asesora a Macri, pero habla con todos. Tercero: el empresario cubano Orly Terranova es parte de las reuniones de campaña, con tono firme y casi sin contestar preguntas. En el equipo definen: “es una colección de boludeces sin cauce, la mezcla perfecta de pedantería con ignorancia supina”. Precisión quirúrgica para el heredero del imperio publicitario.
El mundo conspira contra el PRO, hasta Mauricio Macri, el gran hacedor de la marca y hasta ahora el ganador infalible del distrito, tiene dudas. Lo charla en privado con sus amigos históricos, no está contento con lo que pasa y cree que se viene una muy difícil, pero que se puede remontar. Lo que sí sabe: nunca los números serán los que fueron, los tiempos del 50% se terminaron y hoy habrá que tomar el Cristal más frio si se arañan los treinta.
Mauricio Macri conversó con Newstad en la esquina de Callao y Vicente López, en Recoleta. Los vecinos lo recibieron con afecto casi maternal y lo ponderaron hasta el no hartazgo del ingeniero. Habrá que ver si los piropos se transforman en votos, y más aún, sin estar el apellido Macri en la boleta en tiempos de amor líquido e imperios efímeros.
Jorge Macri es un analista político sesudo y en general adelantado, vaticinó en privado a este medio lo que iba a pasar en varias oportunidades los últimos años. Los errores lo ponen en un lugar incómodo, reversible, pero para eso tiene que esencialmente cambiar el gabinete y relanzar la gestión con candidatos que contengan nombres que no sean, por ejemplo, los que militaron a Horacio Rodriguez Larreta como Silvia Lospenatto o Fernán Quirós.
Los players que pueden escribir el epitafio del PRO:
- Manuel Adorni: la marca violeta liberal de La Libertad Avanza mide cerca de treinta puntos hoy, Adorni en batalla cultural se saca diez y en imagen negativa no se complica. Es decir, los que lo tienen que votar lo aman, y sus detractores simplemente no lo quieren.
- Horacio Rodriguez Larreta: en su búnker mide más de diez, en Uspallata lo tienen en siete puntos. El optimismo en el larretismo es total, el clipeo de “tenés que volver, Horacio” en redes fue un éxito rotundo y arranca con 100% de conocimiento y gestión comprobada. Horacio se encuentra con promedio de cinco reuniones diarias, poco Tabac, en la mesa del fondo al lado del baño, donde pedía agua sin gas desde temprano.
- Leandro Santoro: después de varios análisis los resultados fueron buenos: el progresismo en sangre le permite competir en un espacio donde no lo defenestren con fuego amigo cuadros de la talla del novio de Lali Espósito o el ex militante de La Cámpora y empresario Tomás Rebord. Adelante radicales, se verán en las urnas. Sus números lo ponen a tiro de bancada sin dudas, pero antes tienen que bajar a Abal Medina.
- Ramiro Marra: hizo todo bien desde que Karina Milei decidió que tenía que ser expulsado del Gobierno y del partido. Se fue siendo echado y sin tirar piedras, es amigo del resto de los players cuando las cámaras se apagan, fue jefe de campaña cuando eran pocos y compite por un sello que vuelve a ser competitivo como la Ucedé. Esos 50 mil votos necesarios están asegurados, es el dirigente que hace años integra el podio de las personalidades políticas más potentes del mundo digital, más allá del éxito que tendrá entre el Club del Progreso y las mesas del fondo de Tabac al usar un sello de historia y prestigio.
- Yamil Santoro: el joven liberal terminó los papeles de divorcio que también tuvo que firmar Pampita pero mucho antes. Los malos entendidos con Roberto Garcia Moritán lo llevaron al naufragio y recuperación pronta. Ahora tiene sello, tiene su “aparatito" como dicen en su mesa chica, y buscan un nombre que permita que el lío sea total. Lo lograrán, será el que encabece un profesional que dejará boquiabierto a más de uno, en especial al kirchnerismo cuando entiendan que los propios votarán al liberalismo sin saberlo.
La Ciudad se prepara para la mejor elección de su historia, no habrá balde de pochoclos que alcance, tomen asiento y relájense; esto recién empieza.