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Largaron: estallido partidario y la vuelta de un monje negro a la política porteña

Periodista y Director de Newstad
Horacio Rodriguez Larreta, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, en tres espacios distintos por el poder de la Ciudad. Una interna mal cerrada el futuro incierto de ocho candidatos.
Horacio Rodriguez Larreta, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, tres piezas claves, históricas del PRO. Ahora en tres listas opuestas, muy críticas una de otra, con una arena electoral que promete tensión, pases de factura y hostilidad por encima de lo especulado durante el verano. Sin acuerdo ni fumata blanca, lo que viene es duro. Traiciones, operaciones, viejas facturas y condenas a través de los medios de comunicación prometen un año inolvidable.
Es casi imposible que un candidato supere los veinte puntos. Nunca nadie pensó que iba a pasar lo que pasa. Una Ciudad amarilla absolutamente, una arquitectura política de precisión quirúrgica con un interbloque grande y diverso como nunca hubo que llegó a permitir hasta una reforma constitucional sin apoyo opositor. Todo eso, ya no es parte del presente del distrito. El PRO ya no es lo que era, literal y orgánicamente, y despeja dudas: juega con logo y color histórico para reforzar la idea de que buscan volver a las bases que los hicieron partir la historia del lugar y ganar apenas once elecciones entre 2003 y 2023.
Mauricio Macri va a jugar, falta decidir si pone o no el nombre en la boleta, pero va a tirarse de cabeza para intentar reafirmar su partido, en donde nació políticamente. El PRO no es más Juntos por el Cambio, hace rato, pero ahora directamente es enfrentados entonces sus fundadores y con amenazas de por medio.
Mauricio cree que Horacio lo traicionó, Horacio está convencido de que Mauricio se equivocó y que Patricia los va a traicionar a todos, Jorge cree que van a ganar una vez más sin Horacio pero con Maria Eugenia, Patricia cree que sigue siendo Patricia pero el resto cree que es Karina. Todos sienten una dosis de traición por encima del promedio y esencialmente la marca que entre todos fundaron atraviesa una crisis identitaria como nunca tuvo: el PRO puede no salir primero y todos lo saben, y para peor, puede salir segundo, detrás de un fundador del PRO.
Jorge Macri tiene números, van a ganar la Ciudad. En Uspallata, donde todo se mide con distintas precisiones, el trackeo semanal los pone en posición ganadora y el optimismo está intacto. El PRO va a jugar fuerte, volver a las bases con Maria Eugenia Vidal como jefa de campaña y candidata a legisladora. Su padrino político, Horacio Rodriguez Larreta, hará lo propio con el Partido Federal para Volver a Buenos Aires junto con la Confianza Pública de Graciela Ocaña.
El objetivo de Macri es ganar a pesar del insoslayable tiempo de crisis que atraviesan, lo que hace que el malestar se perciba en algunas reuniones. Hubo críticas internas por la presencia de un empresario Mendocino que no cae bien en el entorno del equipo de campaña: “un tipo que no sabe de comunicación ni de política y que siempre que hizo algo lo hizo mal, ahora opina de campaña, es raro”, resumen cerca de Jorge Macri.
Será Waldo wolff el que encabeza por el PRO, nadie lo sabe, pero es lo que quiere Jorge Macri, quien lo pondera en privado y en público desde que dejó el ministerio de la Ciudad. Resta saber si la salida de Wolff fue prolija y tal como se acordó en privado, o la diferencia entre lo dicho y lo leído hace que Wolff retome las nunca rotas conversaciones con liberales y otras hierbas.
Martín Lousteau es a esta altura Epicteto de Caba, un estoico resiliente que buscará la Evolución una vez más, esta vez desde la Legislatura. Es uno de los perdigones más gruesos del estallido de Juntos por el Cambio tras ser derrotado por un pelín por Jorge Macri en su interna. Lousteau es, dicen, quien Cristina Kirchner quiere como candidato a Presidente en dos años en nombre de un progresismo inclusivo. Dicen, lo hablaron y dicen, que dijo que sí.
Enfrente del PRO, uno de sus fundadores, Horacio Rodríguez Larreta. La Ciudad tiene que revalidar y decidir si el PRO, la marca más ganadora de la historia del distrito, gobernada por el apellido más revolucionario y asertivo del lugar, cambia de rumbo o no. Hay algunas conclusiones que permiten pensar que puede apostar y ganar: no busca salir primero, sabe que tiene los seis puntos para entrar a la Legislatura, y desde afuera del PRO puede criticar y construir con auto crítica. “Hay olor a pis” tuvo prestancia, los que recorren la ciudad dicen que ahora los vecinos no soportan el olor a pis, cosa que en los focus hace un mes no se escuchaba.
Leandro Santoro empieza a gestar con éxito el panprogresismo que pone tenso a más de uno. Se lleva la marca de muchas banderas de Alfonsín, incluso muchas de las que también va a poner sobre el tapete Horacio Rodriguez Larreta. La idea de que el estado porteño tiene que ser más eficiente, estar más cerca de los vecinos, escuchar y resolver. Detrás de Santoro, el malo, hay otro que dice que es bueno, es Yamil.
Yamil Santoro negocia su candidatura ya lanzada con ideas liberales y dispuesto a dar la batalla cultural desde un lugar incómodo para el sistema: no tiene pertenencia, critica y pondera si le parece bien y es dueño de algunos porotos que en la Legislatura cuando no sobran valen cada vez más. Joven, conocedor del sistema por dentro, se prepara para saltar y “amenazar” a todos.
Hay un monje negro que empieza a aparecer, en las agendas, en los teléfonos. Que quiere jugar y que muchos necesitan que juegue: Diego Bossio. El ex jefe del Anses empieza a decidir jugar, ese Peronismo blanco que cree que Cristina Kirchner es parte del problema y que la Ciudad puede estar mejor con una opción Peronista. Es lo mejor que le puede pasar a más de uno, más atomización y más rio revuelto. Habrá que saber qué piensa el Movimiento Evita de Juan Manuel Abal Medina.
Lo que todos saben es que: el PRO no puede sacar 30 puntos si hay ocho candidatos de peso, el PRO no puede salir menos que primero o segundo. El ex jefe de Gobierno Horacio Rodriguez Larreta no va a sacar menos de ocho puntos y será protagonista de lo que viene. Patricia Bullrich no va a dejar el ministerio pero sí a jugar fuerte para instalar LLA en CABA. Esto recién empieza.